Claro que si. De hecho la actividad física es uno de los pilares del tratamiento. Solo tenés que controlar que tus niveles de glucemia estén adecuados. Nunca salgas con menos de 100 mg/dL ni superando los 230 mg/dL. Te aconsejamos que consultes a tu médico, que es quien más te conoce para que te indique tus márgenes de seguridad.

Cuantas más veces te midas, mejor vas a entender el comportamiento de tus niveles de glucemia, por lo que es importante que te midas no solo previo a cada comida sino también en cortos intervalos de tiempo.

No. No todos los ejercicios tienen el mismo impacto pero tampoco ningún cuerpo es igual al otro. Si empezás a entrenar vas a descubrir junto al grupo o a tu entrenador que con un tipo de entrenamiento, tu glucemia va a bajar y en otros subirá.

La hidratación es sumamente importante para personas con diabetes como para quienes no la padecen, siempre es bueno mantener al cuerpo hidratado, sobre todo, durante la actividad física.
En caso de tener la glucemia elevada, hidratarse mucho es clave para ayudar a su descenso.

Tenés que estar acompañado por tu medidor, tu lanceta, y tus tiras reactivas y la insulina en caso que seas tipo I, y algún dulce o jugo por si llegas a tener una hipoglucemia.
Si vas a salir a correr, te recomendamos que dejes estos artículos en tu auto, locker o en algún lugar de confianza y salgas siempre con una medición recién hecha, no habiendo aplicado insulina en los últimos 15 minutos y con unos sobres de azúcar o geles en un bolsillo. Nunca está de más una identificación que indique que sos diabético y un teléfono de contacto de una persona que sepa indicar que hacer en caso que te descompenses.