El alcohol puede tener efecto hipoglucémico en las personas con diabetes. Estos efectos están determinados por la cantidad de alcohol ingerido, si se consume con o sin la comida o si su uso es crónico y excesivo.

Si la persona con diabetes consume en forma diaria bebidas alcohólicas, se recomienda no exceder el consumo de 2 o menos tomas por día para los varones adultos y 1 toma o menos de 1 toma por día para las mujeres adultas. Es equivalente 1 toma a 1 vaso de vino de 150 CC o 1 chop de cerveza de 330 CC o 1 medida de licor de 35 CC.

La alimentación de una persona con diabetes debe ser equilibrada y saludable, similar a la de cualquier otra persona. De todos los nutrientes, son los hidratos de carbono los más influyentes sobre los valores de glucemia posteriores a las comidas y los que tendrán prioridad al momento de decidir la calidad y cantidad de los alimentos.

Hay que tener en cuenta que los alimentos ricos en azúcares, o bien los fabricados a base de cereales refinados como bollería, pan blanco o pastas, incrementan la glucemia de forma muy rápida y, en cambio, es preferible utilizar cereales integrales, frutas y verduras pues incrementan la glucemia de forma más lenta. Así se reducen los “picos” de glucemia después de las comidas.

Qué hace un nutricionista? Enseña y acompaña a la persona con diabetes para que sea capaz de:

  • Mantener una dieta saludable;
  • Llevar una dieta que refleje sus gustos y estilo de vida, como también se adapte al esquema de insulina;
  • Tener una ingesta apropiada al peso corporal deseado;
  • Mantener un horario apropiado de comidas y colaciones;
  • No malgastar su dinero en comidas especiales para “diabéticos”;
  • Si bebe alcohol, hacerlo en forma moderada,
  • Adecuar su dieta a situaciones especiales

El paciente diabético tipo I debe respetar seriamente los horarios de cada comida durante el día. A su vez, esos horarios estarán distribuidos según el tipo de insulina y su pico de acción. Por tanto, no es aconsejable que saltee ninguna comida o cambie bruscamente sus horarios de alimentación.

Las pautas de administración de insulina permiten programas de alimentación adaptados a las necesidades y preferencias de cada individuo. El objetivo es conseguir que sea la persona quien decida la cantidad de hidratos de carbono que desea tomar en cada una de las comidas del día y calcule la dosis de insulina que necesitará en cada caso. Esto supone obtener la mayor libertad posible sobre la alimentación de cada individuo.

En personas diabéticas tipo 2 el enfoque primordial, a menudo está en el control del peso, ya que la mayoría de las personas con esta enfermedad tienen sobrepeso. Con frecuencia, se puede mejorar significativamente el control de la diabetes tipo 2 bajando de peso y aumentando la actividad física (por ejemplo, 30 minutos de caminata al día).