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Cómo manejar los vómitos y evitar una hipoglucemia severa.

Poco se habla de lo complicado que puede ser para un diabético terminar de cenar un plato rico en hidratos, aplicar insulina… y descubrir que ese riquísimo sushi no nos cayó como habíamos pensado!

Vómitos e hipoglucemia
Si hay que vomitar, hay que estar preparado.

Increíblemente, buscando en internet se encuentra poco y nada sobre este asunto de los vómitos y la hipoglucemia que a más de uno debe haber traído dolores de cabeza (y estomacales).

Hay varias situaciones en la vida diaria en que tenemos insulina activa en nuestro cuerpo en forma consciente y recomendable. Por ejemplo: nos medimos y vemos una hiperglucemia, corregimos; cuando vamos a comer nos aplicamos unidades en función a lo que viene y, cuando terminamos de comer corregimos aún más si hace falta.

¿Pero qué pasa si después de la corrección por alguna razón no podemos comer o después de haber comido nos agarran náuseas y los muy temidos vómitos?

En la diabetes tipo 2, si la medicación es solo oral, en el caso de los vómitos va a ser expulsada. Si los niveles de glucosa en sangre estaban ok previamente no hay más que controlar que se mantengan asi cada 30 minutos.

Pero, en caso de diabetes tipo 1 o tipo 2 que se manejan con insulina, la situación es riesgosa y requiere de acciones rápidas y bien estudiadas.

Quienes usan infusor continuo deben suspender la bomba de insulina para evitar seguir «echando nafta al fuego». El monitoreo de estas bombas también nos permite saber exactamente la insulina activa que tenemos en sangre cuando empieza el malestar para calcular más asertivamente la cantidad de hidratos en nuestra columna de «debe».

Quienes aplican insulina deben saber la cantidad de unidades aplicadas en función de lo que pensaban comer y no llegó a ser digerido para hacer un cálculo también aproximado.

Nunca falta la persona bien intencionada que acerca un vasito de gaseosa o bebida isotónica. Si logramos hacerla pasar fantástico, pero es bastante probable que no lo logremos si el malestar es severo. Hay medicamentos de venta libre con metoclopramida, por ejemplo, que pueden ayudarnos a no seguir vomitando.

¿Qué va a hacer el médico de la emergencia cuando lo llamemos inmediatamente al darnos cuenta de que tenemos 5 unidades de insulina en el cuerpo y nada de alimento?

Primero nos va a medir y seguramente nos administrará un anti vomitivo inyectable o en solución por goteo. Luego, o espera a comprobar que se registre la hipoglucemia o, si es un poco más expeditivo, ganará tiempo y nos pondrá un suero al 8% (un suerito tiene 8 gr de Hc cada 100cc y viene de 500cc). Ahi van como locos 40gr de HC a darle una razón de ser a nuestra bienamada insulina activa.

Pero qué pasa si la emergencia se retrasa, no llega, y la glucemia baja y baja cual pista de slalom de los juegos olímpicos de invierno?

Si los valores están bajando rápidamente – sugerimos medir cada 15 minutos para tener una película de lo que está pasando- es hora de sacar el Glucagón de nuestra heladera. Especialmente si estamos solos sin nadie que pueda asistirnos si se nos complica el panorama. (Tratemos de avisar a alguien para que nos venga a dar una mano).

Para esto, lo primero: ¡¡¡TENER el glucagón en la heladera!!! La mitad de los diabéticos que conozco no lo tienen o lo tienen vencido. A ellos esta moraleja: El glucagon es como el casco de la bici. Sólo hace falta que lo necesites una vez para entender que es importante tenerlo SIEMPRE. Una vez que lo tenemos en la mano lo segundo: ¡¡Saber prepararlo e inyectarlo!! Para esto recomiendo una rápida lectura del maravilloso sitio de Diabetes Madrid.

Luego de inyectar/nos debemos esperar unos 10 minutos para ver resultados. Obviamente, la inyección no será suficiente. Debemos comer algo. Si aún es imposible, aunque sea en pequeños trozos de fruta, definitivamente es hora de que alguien nos acompañe a una guardia o llamar a la emergencia.

Es muy importante tener en cuenta que si los vómitos son producidos por un exceso de alcohol (aquí un artículo sobre el manejo del alcohol en la diabetes) la bajada suele ser mucho más rápida, pronunciada y se prolongará en el tiempo. Con lo cual si los vómitos son después de una cena con vino o un evento de fin de año deberemos actuar mucho más rápidamente.

No puedo cerrar este artículo sin empoderar a los diabéticos del mundo que conocen a Mrs. D como nadie. Mucho más que los médicos: Nadie sabe mejor que uno (a menos que estés con una hipo de esas tremendas) cuando ya estamos bien y nivelados. Pasa muchas veces que en la guardia al no ver la glucemia en valores seguros meten un segundo suero y …hola 300, dolores de cabeza y más nausea…

Es fundamental conocernos para transmitir nosotros seguridad al personal médico que no nos conoce y hace lo que indica la bibliografía y lo que puede con la foto que saca cada vez que pasa por nuestra cama del hospi. Si tenemos medidor continuo o flash, controlemos la tendencia de la curva y mostrémosla al profesional para cortar el suero antes que pase lo que ya sabemos. Si no tenemos más que nuestras tiras, no es momento de amarrocar. Cada 10 minutos es la mejor forma de lograr la película y pedirle al doc que nos saque el suero y si no está seguro que nos deje en observación, pero sin meter más azúcar al humilde cuerpecito.

Las situaciones de malestar son complejas y no es para nada recomendable pasarlas solo. Aparte del Glucagón en nuestra heladera, tené dos o tres contactos de emergencia a quien puedas llamar que entiendan la atención que requiere el cuadro, que lo tomen con calma y sepan cómo actuar y, por supuesto, ¡un buen abono de tv por cable o internet para pasar el rato en compañía!

Escrito por Carolina Rieger

Creadora del Sitio
Lic en Nutrición
Especialista en deporte
Manejo de redes y comunicación

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